Últimos temas
»  Nighttime Cravings † Salem
Miér Mayo 23, 2018 9:22 am por Salem L. Saberhagen

» Have you ever heard the wolf cry to the blue corn moon? ~ Priv. Cleo +18
Dom Mayo 20, 2018 11:49 am por Cole W. Trudeau

» Shall we dance tonight? ~ Priv. Rhiannon
Sáb Mayo 05, 2018 2:30 am por Demetri C. O'Brien

»  [Duelo] Family practice || Rebekah
Dom Abr 29, 2018 11:32 am por Rebekah I. Dolohov

» The curse of titan || Richard
Dom Abr 29, 2018 11:23 am por Rebekah I. Dolohov

» Home Sweet Home ~ Richard
Dom Abr 29, 2018 11:14 am por Richard H. Dolohov

»  Perfect Nightmare ~ Richard Dolohov
Dom Abr 29, 2018 10:40 am por Rebekah I. Dolohov

» Bad Day? Bad Century ~ Richard
Lun Abr 23, 2018 9:25 pm por Nixie E. Dolohov

»  Calm before the storm † Richard
Lun Abr 23, 2018 9:17 pm por Nixie E. Dolohov

» I don't want to go back † Salem
Lun Abr 23, 2018 8:07 pm por Nixie E. Dolohov

» Christmas shopping † Salem
Lun Abr 23, 2018 8:03 pm por Salem L. Saberhagen

» Once upon a dream ~ Salem
Lun Abr 23, 2018 7:58 pm por Salem L. Saberhagen

¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

La mayor cantidad de usuarios en línea fue 21 el Dom Dic 31, 2017 8:55 am.

Blurred Lines +18 [Priv. Gene]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Blurred Lines +18 [Priv. Gene]

Mensaje por F. Richard Von Buren el Vie Jul 28, 2017 10:33 am


Tried to domesticate you, But you're an animal.
Baby, it's in your nature, Just let me liberate you
Genevieve Zabini
AU - UN SÁBADO POR LA NOCHE
San Mungo
Recibió el ligero golpe en su hombro y sonrío sin muchas ganas, no porque le disgustara la situación, sino porque en el fondo sabía que realmente se merecía unos golpes que le acomodaran propiamente las ideas. —Lo sé —asintió—. Creo que deberían de agarrarme como Hulk a Loki en la primera entrega de los Vengadores —comentó, haciendo referencia a otra película de Marvel que habían visto y que a los cuatro les gustaba mucho, tanto así que sus sobrenombres venían de esa franquicia: Los cuatro fantásticos. Aunque claro, no era el único gusto que compartían como amigos—. Claro que no, no me quiero morir —se apresuró a responder, frunciendo ligeramente el ceño, pues sabía que sus acciones decían lo contrario, pero era la verdad. En el fondo, muy en el fondo, le temía a la muerte. Por mucho que a veces la vida le diera igual y quisiera cerrar los ojos para ya no abrirlos, una parte de él era como un niño pequeño que lo único que quería era llamar la atención para que alguien lo sacara de su miseria. Richard no quería hundirse, quería ser salvado, solo que todavía no sabía qué tipo de ayuda necesitaba.

La cercanía de Cleo lo tranquilizó y como si de su almohada se tratarse, la envolvió con ambos brazos, acurrucándose contra ella y apoyando su rostro contra sus pechos. El calorcito que le transmitía el cuerpo de su amiga lo reconfortó y vagamente, durante unos segundos, se sintió un niño de nuevo. “Mamí" pensó y recordó como su progenitora lo reconfortaba cuando era pequeño y los niños mayores o adultos lo agredían, tanto física como verbalmente. Era increíble como un abrazo podía producir tantas emociones positivas en una persona, por muchas cosas malas que hubiesen pasado. Lamentablemente, pese a estar rodeado de personas, él mismo se había privado de aquel confort al alejarse de sus verdaderos amigos y querer comprar la compañía de personas que solo lo veían como una fuente de dinero y costosos objetos gratis.

¿Una tontería? —preguntó sin entender muy bien, saliendo de sus pensamientos y mirando a Cleo con algo de confusión—. Es que en verdad no quiero que te vayas, te necesito —se excusó ante la amenaza, acortando la distancia entre sus rostro, apoyando la su frente contra la de ella y rozando la punta de sus narices en lo que se denominaba “beso esquimal.”  —Pégame, pero no me dejes —bromeó con tono divertido, demostrando que ya se sentía mucho mejor, al menos lo suficiente para que su usual personalidad saliera a flote. Aun así, seguía apagado y melancólico al estar recordando ese pasado que durante años se había esforzado por simplemente enterrar. Todos los recuerdos se habían quedado con su madre, en aquella pequeña tumba en Irlanda, a la que hacía mucho tiempo no iba a visitar, pues estaba más ocupado bebiendo y perdiendo el conocimiento.

Negó con la cabeza y se encogió de hombros. —Gracias —murmuró y le besó la comisura de sus labios—. Ustedes son las personas más maravillosas con las que me he topado en la vida y me siento muy afortunado de que sean mis amigos, aunque no se los diga y aunque últimamente no lo he demostrado. Sé que siempre han estado ahí para mí —confesó—. Sin ir demasiado lejos, tú estás aquí, salvándome la vida por enésima vez y cuidándome, pese a que me merezco que me rompas la cara por idiota —añadió, acortando más la distancia entre ellos, pegando sus cuerpos tanto como le era físicamente posible, sin llegarla a lastimar. Gene podía ser una
licantropa y tener más fuerza que él, pero así de buenas a primera, era físicamente más pequeña y su cuerpecito se sentía delicado bajo el suyo, pues era consiente de lo pesado y musculoso que estaba.

Lo sé. Tú, Artemisa e incluso Dem que también nació en cuna de oro, son por mucho mejores personas que yo —contestó, cruzando miradas con ella y suavizando su expresión al notar ese veneno que surgía en su amiga cada que hablaba de su padre—. Tú eres maravillosa, Genevieve, sin importar lo que piense la bola de puristas locos con los que convives —dijo con mucha seguridad, volviendo a darle un beso muy cerca de la boca, rozando sus labios, para luego ocultar su rostro contra el cuello de ella y depositar más besos suaves en esa zona. Aspiró su aroma. Gene olía delicioso. No podía negarlo, se estaba engatusando él solo y aprovechando la situación.

Una pequeña risa se le escapó por el alago a su acento extranjero. —¿Te parezco sexy? —bromeó, sin moverse de su posición, pues le fue inevitable no comenzar a pensar en su tierra natal. Aunque seguía estando dentro del Reino Unido, Irlanda era por mucho diferente a Inglaterra en cuanto a costumbres, paisajes y demás. Además, el pequeño pueblo en el que él había crecido, estaba alejado de toda sociedad popular que los londinenses pudieran imaginar—. Sé que no tiene sentido darle tanta importancia a lo material, pero… desde muy pequeño creí que eso me haría feliz, que tener dinero resolvería todos mis problemas —siguió con la conversación, notando como los ojos se le humedecían sin querer con forme más recuerdos venían a su mente—. Siempre quise decirle a mi madre que ya no tenía que dejar que la humillaran por unas míseras monedas, que no tenía que fingir que no tenía hambre para que yo comiera… —sintió como la voz se le comenzaba a quebrar—. Ni siquiera le pude entregar su vestido… su vestido —murmuró, temblando y dejando que las lágrimas rodaran por su rostro al recordar cómo había utilizado su primer sueldo para comprarle aquel vestido a su madre, tan solo para volver a casa y enterarse que estaba muerta.

Tenía quince años en aquel entonces y tras la tragedia, había hecho algo de lo que nunca se había arrepentido: Asesinar al viejo dueño de aquella cantina, Don Emmet. Diecinueve puñaladas le había dado, una por cada año que su madre había trabajado en aquel lugar, aguantando los abusos, mucho antes de que él naciera. —Dime, Cleo. ¿De qué me sirve tener tanto si no la tengo a ella? —preguntó, dejando salir por fin todo ese dolor que se había estado tragando por años y sacando a flote una de las tantas razones por las cuales se sentía tan infeliz. Su más grande pena: la culpa por su madre. La mujer que lo había dado todo por él y a quien no había podido salvar, ni darle una vida mejor, ni nada.

Las lagrimas comenzaron a rodar de nuevo y se aferró a Gene como si la vida se le fuera en ello, hundiendo su rostro contra el pecho de su amiga, ahogando los sollozos como un niño pequeño. Richard en el fondo sabía que sin importar lo que hiciera no podía traer a su madre de vuelta. Que aunque aquello fuera lo ideal para darle un sentido a su vida, no iba a ocurrir. Así que si examinaba muy en el fondo de su ser, lo que él necesitaba era una familia, personas que lo necesitaran, a quienes pudiera amar y cuidar, a quienes pudiera hacer felices y darles todo lo que le hubiese gustado darle a su madre y lo que él mismo no recibió en su infancia. —No me dejes —pidió con voz algo quebrada, notando que ya le había humedecido el escote de la bata a Cleo por sus lagrimas y un poco de mucosa—. Lo siento —se apartó un poco, apenado.

_________________

Live it up and drink it down
I'll take care of you ~:

Slytherclaw:

avatar
Ver perfil de usuario http://dangerouswishes.foroactivo.mx/t68-f-richard-von-buren
Mensajes :
23

Fecha de inscripción :
22/05/2016

Volver arriba Ir abajo

Re: Blurred Lines +18 [Priv. Gene]

Mensaje por Genevieve C. Zabini el Lun Ene 01, 2018 9:59 pm

Tried to domesticate you, But you're an animal.
Baby, it's in your nature, Just let me liberate you
Genevieve Zabini
AU - UN SÁBADO POR LA NOCHE
San Mungo
Emitió un suspiro. En momentos como ese tenía ligeras explosiones agresivas con su humor y su actitud, así que debía serenarse, tomándose las cosas como filosofía de vida, tratar de relajarse un poco aunque Richard de vez en cuando la sacara de sus casillas. Él tenía esa capacidad de hacerla enojar pero también de tranquilizarla y hacer que todo su mundo se pudiera de cabeza, sobre todo sus estúpidas emociones que se intensificaban con su licantropía. Arqueó una ceja, dándole la razón—O como cuando la Antorcha Humana se agarró a trancazos a Doctor Doom—dijo otra referencia, para ver si con eso entendía que lo que hacía estaba mal.  Tenía que hacer varios esfuerzos para que Richard entrara en razón. Si tan solo pudiera darle lo que necesitaba, él sería otro, mucho mejor de lo que era ahora.

—Tienes una depresión muy fuerte, Richard. Eso es lo que me dice su comportamiento. Si te quieres morir, no nos hagas sufrir y lánzate un avada kedavra de una vez—le dio con dureza, solo para que entrara en razón, aunque sabía perfectamente que no estaba bien inducir al suicidio a alguien. Bufó, molesta—Lo que quiero decir, es que no te gustaría que yo de verdad te dijera eso—se corrigió como si lo anterior hubiera sido una broma, era una broma, ¿Verdad? —Es que es increíble que no te quieras morir con todo eso que te metes en el cuerpo—negó con la cabeza, tratando de calmarse una vez más. La preocupación por él le ponía así, a la defensiva y luego se mostraba pasiva.


Él la estaba usando de almohada y el hecho que enterrara su rostro entre sus pechos no le ayudaba, de hecho… le excitaba. Y se removió ligeramente aunque el movimiento no ayudó demasiado, se sentía como un estímulo. Evitó gemir y trató de concentrarse en la conversación. Lo estrujó ligeramente aunque el deseo sexual estaba ganando. Le gustaba Rich… quizás demasiado , desde que habían comenzado a trabajar juntos, deseaba ser su novia, la chica que ocupara su lado en la cama de él. —Olvidalo—pidió. Ni siquiera ella entendía ya a estas alturas. —Eres un pesado—se quejó tras aquel beso esquimal.—¿Cómo te sientes?—quiso saber.

Richard no debió hacerlo. El beso en los labios la hizo suspirar demasiado y anhela más de su contacto. —Siempre que queremos hablar contigo nos evade—le recordó con tranquilidad—Pero aun así te queremos, ¿lo sabes, verdad?—preguntó, acariciando su cabello y estrujándolo entre sus brazos con suavidad. —Oh Richard, nacer en cuna de oro no es un factor que afecte. Hemos tenido vidas difíciles, los tres y mira, tenemos dinero. Se que no se compara con tu situación… pero siempre vamos a apoyarte—se suavizó aún más por la cercanía. Los roces la estaban calentando más de la cuenta y aquel no era un momento para excitarse y entonces… ¿Por que se sentía tan húmeda? ¿Por qué quería agarrarlo a besos y violarlo ahí mismo? Intentó controlar sus instintos animales.

—Gracias—susurró sin decir más. Los besos la distraían y le impedían pensar con claridad. Si seguía así, Gen no iba a poder contenerse demasiado. —Richard...—gimió sin querer al recibir atenciones en su cuello, los besos probablemente eran inocentes pero para la sensibilidad de Genevieve no. —Demasiado sexy—confesó ella, ya no pensaba en lo que decía. Richard hablaba de su infancia y estaba casi por llorar, pero la loba estaba demasiado excitada como para notarlo.—Lo siento tanto, Rich—logró decir cuando intentó concentrarse en sus palabras—Pero tu madre debe estar orgullosa y si no… haz que se sienta. Ella no murió en vano, querido. Te protegió y tú tienes que demostrarle que eres fuerte y que valió la pena todo su esfuerzo—alcanzó a decir antes de que el livido subiera de nuevo. —Me tienes a mi...—murmuró en su oído. Lo dejó llorar y lo abrazó, pero Cleo ya no podía. —Yo soy la que lo siente, Richard, perdón—lo apartó de ella, lo contempló unos instantes antes de plantarle el beso que necesitaba. Sus labios estaban salados por las lágrimas y tenían un toque a alcohol, pero no hizo más que aumentar sus ganas de sexo.

Se apartó de él. —Se que te hará feliz—comentó en tono confidencial. Lo tumbó en la cama y se montó encima de él. Comenzó a frotarse contra él, primero con suavidad. —Ni se te ocurra pedirme que pare, Von Buren. Te voy a violar—le advirtió. Una vez más, estampó su boca con sus labios. No iba a dejarlo escapar. Le tomó de la manos y se las pasó por arriba de la cabeza, presionandolas con una sola mano y usando su fuerza licántropa. Estaba ansiosa. Siguió besándolo, comiendo su boca, frotándose contra él—Richard, arg, te amo demasiado—se le escapó.

_________________
CleopatraZabini
avatar
Ver perfil de usuario http://dangerouswishes.foroactivo.mx/t21-genevieve-c-zabini#27
Mensajes :
21

Fecha de inscripción :
12/05/2016

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.